Fortaleza en la fe

¿Quién creó a Dios?

¿Quién creó a Dios? Nadie creó a Dios; Él —Padre, Hijo y Espíritu Santo— es el único ser eterno (existe “desde siempre y para siempre” (Sal 90,2 BPD; cf. 93,2) e increado (no fue hecho por nadie) que existe necesariamente (“su esencia es existir, no depende de nadie para existir” 1). Por lo que “antes de la creación no existía nada, excepto Dios” 2. Ahora bien, todo lo que existe tiene un origen (nada surge de la nada). Dios es el Creador y origen de todo lo que existe (nada aparece de la nada así nada más). Así que si “alguien” hubiera creado a Dios, ese “alguien” sería entonces Dios. Pero Él dice:

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último” (Ap 22,13 CEE).

“En el principio, Dios creó el cielo y la tierra” (Gn 1,1): tres cosas se afirman en estas primeras palabras de la Escritura” (CEC, n. 290):

  1. “el Dios eterno ha dado principio a todo lo que existe fuera de Él” 3.
    1. Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios” (Sal 90,2 BPD)
  2. Solo Él es creador (el verbo “crear” —en hebreo bara— tiene siempre por sujeto a Dios)” 4.
    1. Yo, Yahveh, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna” (Is 44,24).
  3. La totalidad de lo que existe (expresada por la fórmula “el cielo y la tierra”) depende de Aquel que le da el ser5.

Analicemos ahora las razones de por qué nadie creó a Dios:

1. Nadie creó a Dios porque es eterno

“Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios” (Sal 90,2 BPD).

Nadie creó a Dios porque es el único ser eterno. Siempre ha existido, es decir, nunca ha empezado a existir (no ha tenido principio, ni origen), y nunca dejará de existir (no tendrá fin). Lo eterno está fuera del tiempo, no tiene un antes y un después. Por lo que sería absurdo decir que hubo un tiempo en que Dios no existiese. De hecho, el tiempo no existía, es una creación de Dios:

Todo fue creado por Dios. Por consiguiente, antes de la creación no existía nada, excepto Dios (…) Al crear el universo, Dios creó el tiempo. De él viene el inicio del tiempo, así como todo su desarrollo sucesivo” (S. Juan Pablo II, Audiencia general del 19 de noviembre de 1997).

La primera obra del Dios creador es, según el relato, el tiempo (Gén 1,3-5), representado por el cambio de luz y tinieblas” 6.

Nunca ha habido tantas evidencias científicas de esto como en la primera mitad del siglo XXI. Hoy en día la ciencia respalda la teoría del Big Bang como el modelo cosmológico predominante para explicar el origen del universo:

la teoría del Big Bang es universalmente aceptada y forma parte del llamado modelo cosmológico estándar». John Richard Gott es profesor de Ciencias astrofísicas en la Universidad de Princeton, teísta y cristiano, resume así la situación del conocimiento actual: «El universo empezó desde un estado de infinita densidad […] el espacio y el tiempo fueron creados en ese suceso y también toda la materia del universo. No tiene sentido preguntar qué paso antes del Big Bang; es como preguntar qué hay al norte del Polo Norte. De igual modo, no es sensato preguntar dónde tuvo lugar el Big Bang. Ese universo-punto no era un objeto aislado en el espacio, era todo el universo entero y, por tanto, la respuesta solo puede ser que el Big Bang pasó en todas partes 22” 7.

“Resulta que el astrofísico ateo Stephen Hawking junto con otro gran científico Roger Penrose, establecen el llamado teorema de singularidad espaciotemporal, el cual dice que a partir de ese punto inicial del Big Bang de donde sale lo demás, no solo se inicia la materia y la energía, sino el espacio y tiempo mismos8.

Entonces, en el momento del Big Bang se crea toda la materia, la energía, el espacio, y el tiempo (no existían antes), todo surgió de un punto inicial. Por tanto, el universo no es eterno, tuvo un comienzo. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué causó el Big Bang, ese punto inicial a partir de lo cual se da todo lo demás? Tiene que haber una explicación, ya que hay un principio racional: “Nada surge de la nada (…) O lo que es igual… Todo lo que tiene un origen tiene una causa” 9.

“¿De dónde surgió ese punto inicial a partir de lo cual se da todo lo demás? (…) Como de la nada nada sale tiene que surgir de algo, pero ese algo no puede ser material porque toda la materia surge a partir de ahí, no puede ser espacial porque todo el espacio surge a partir de ahí, y no puede ser temporal porque todo el tiempo surge a partir de ahí. Entonces tiene que ser algún tipo de entidad que sea aespacial, atemporal, inmaterial y con capacidad de causar, que pueda actuar. Todo esto corresponde con el concepto de Dios. Por tanto, Dios existe. Entonces, a partir de la lógica del Big Bang podemos deducir la existencia de Dios” 10.

si el universo no es eterno, entonces tuvo un comienzo. Si tuvo un comienzo no pudo surgir de la nada (…) Si no surgió de la nada tuvo que ser creado. Si fue creado, lo fue por Alguien Algo que sí existió desde siempre. Ese Alguien/Algo es a quien los teístas llamamos Dios11.

“Eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado el universo; por tu voluntad, no existía y fue creado” (Ap 4,11).

Entonces, el universo no es eterno, sino más bien ha sido creado por el único Dios eterno en el principio del tiempo. Por tanto, nadie creó a Dios, porque Él existe más allá del tiempo y del espacio, siendo el Creador de todo lo que existe. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

2. Nadie creó a Dios porque sólo Él es Creador

Algunos se preguntan: ¿si Dios creó la tierra, quién creó a Dios? La respuesta es que a Dios nadie lo creó, porque sólo Dios es Creador (la creación es obra de la Santísima Trinidad), si “alguien” lo hubiese creado no sería Dios porque sólo Él es Creador.

Yo, Yahveh, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna” (Is 44,24).

La verdad es que todos fuimos creados por Dios, solo Dios es un Ser increado. Cada uno de nosotros somos criaturas que debemos nuestra existencia al Creador. Tal como enseña el Génesis.

“Las primeras páginas de la Biblia, que contienen los llamados relatos de la creación (Génesis 1-2), atestiguan la fe en el Dios que es origen y meta de todo. (…) hablan del Creador y de su relación con la creación y con la criatura” (La inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura - Pontificia Commisión Bíblica, n. 67).

Dios es completamente trascendente respecto del mundo. Con su esencia, con su divinidad El “sobrepasa” y “supera” infinitamente todo lo que es creado: tanto cada criatura incluso la más perfecta como el conjunto de la creación: los seres visibles y los invisibles” 12.

Ahora bien, sólo Dios es Creador: La acción de crear es propia y exclusiva de Dios, fuera del alcance de los hombres que sólo pueden «transformar» o «desarrollar» lo que ya existe” 13.

Además, Dios crea “de la nada”: “Dios no necesita nada preexistente ni ninguna ayuda para crear (cf. Concilio Vaticano I: DS 3022). La creación tampoco es una emanación necesaria de la substancia divina (cf. ibíd., 3023-3024). Dios crea libremente “de la nada” (Concilio de Letrán IV: DS 800; Concilio Vaticano I: ibíd., 3025): «¿Qué tendría de extraordinario si Dios hubiera sacado el mundo de una materia preexistente? Un artífice humano, cuando se le da un material, hace de él todo lo que quiere. Mientras que el poder de Dios se muestra precisamente cuando parte de la nada para hacer todo lo que quiere» (San Teófilo de Antioquía, Ad Autolycum, 2,4: PG 6, 1052).” (CEC, n. 296).

“¿Por qué se llama a Dios Creador del cielo y de la tierra? R. -Porque Dios ha sacado de la nada el cielo, la tierra, los ángeles, los hombres y todo lo que existe. Crear es hacer algo de la nada por el sólo acto de la voluntad. Sólo Dios es creador; la creación exige una potencia infinita, porque de la nada al ser hay una distancia infinita que sólo Dios puede salvar. Aunque los hombres reunieran todos sus esfuerzos, no serían capaces de crear un grano de arena14.

“Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios formó el mundo, de manera que lo visible proviene de lo invisible” (Hb 11,3 BPD).

Nota: También te recomendamos leer ¿Quién es el Verbo, la Palabra de Dios? En la Biblia.

Ahora bien, la creación es obra de la Santísima Trinidad —el misterio de un sólo Dios en tres Personas distintas (cf. Mt 3,16-17; Mt 28,19; 2 Cor 13,14)—:

Se trata de un Dios trascendente, que creó todas las cosas con su omnipotencia, y sin estar condicionado por ninguna necesidad, con un acto absolutamente libre y gratuito, dictado sólo por el amor. Es el Dios Trinidad, que se revelará como Padre, Hijo y Espíritu Santo15.

““En el principio existía el Verbo […] y el Verbo era Dios […] Todo fue hecho por él y sin él nada ha sido hecho” (Jn 1,1-3). El Nuevo Testamento revela que Dios creó todo por el Verbo Eterno, su Hijo amado. “En él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra […] todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo y todo tiene en él su consistencia” (Col 1, 16-17). La fe de la Iglesia afirma también la acción creadora del Espíritu Santo: él es el “dador de vida” (Símbolo Niceno-Constantinopolitano), “el Espíritu Creador” (Liturgia de las Horas, Himno Veni, Creator Spiritus), la “Fuente de todo bien” (Liturgia bizantina, Tropario de vísperas de Pentecostés)” (CEC, n. 291).

Sólo existe un Dios […]: es el Padre, es Dios, es el Creador, es el Autor, es el Ordenador. Ha hecho todas las cosas por sí mismo, es decir, por su Verbo y por su Sabiduría”, “por el Hijo y el Espíritu”, que son como “sus manos” (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 2,30,9 y 4, 20, 1). La creación es la obra común de la Santísima Trinidad” (CEC, n. 292)

Por tanto, nadie creó a Dios porque sólo Dios Uno y Trino es Creador; y el universo y todo lo que existe es su obra, su creación. Teniendo esto presente continuemos con el siguiente punto.

3. Nadie creo a Dios porque sólo Dios existe por sí mismo

Para entender mejor este punto, veamos primero un argumento para demostrar la existencia de Dios que se conoce como el argumento de la contingencia 16:

El argumento de la contingencia

1) Premisa uno: “Existen los seres contingentes”:

Partamos definiendo que los seres son todo aquello que existe (todo lo que existen son seres: los hombres, los animales, las plantas, los ríos, las rocas, el viento, etc).

Ahora bien, es evidente que hallamos en la naturaleza seres que dependen de otros para existir, les llamamos “seres contingentes”. Nosotros mismos somos seres contingentes, dependemos de nuestro entorno, no podríamos existir sin agua, aire; no estaríamos leyendo esto si nuestros padres no se hubieran conocido.

“Por ejemplo: un año antes de que tú nacieras, no eras nada, y nada podías hacer para existir. Como eres un ser contingente tu existencia no dependía de ti. Eras nada, y en nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus padres) no te hubieran traído a la existencia: la nada, dejada a sí misma, permanece siempre en nada” 17.

2) Premisa dos: “Si existe un ser contingente, es necesario inferir que existe otro ser del cual depende este”:

Como acabamos de decir, un ser contingente depende de otro para existir. Por ejemplo, todos dependemos de la existencia de nuestra madre. Si nuestra madre no hubiera existido, no existiriamos. “Entonces, si hallamos que existe un ser contingente es necesario inferir que existe otro ser del cual depende este” 18. Si existimos se infiere que existen o existieron nuestros padres. O si nos encontramos con alguien en la calle, aunque no conozcamos a sus padres, inferimos que existen o existieron (nadie viene de la nada).

Entonces, esta segunda premisa es evidente. Si existen los seres contingentes y son seres que dependen de otros para existir, se sigue que también existirán esos otros seres de los cuales dependen los primeros seres contingentes en los cuales hayamos pensado.

3) Premisa tres: “no podemos retroceder infinitamente en puros seres contingentes”:

Si todos los seres fuesen contingentes, ninguno podría existir, porque cada uno dependería de otro, que a su vez depende de otro, y así sucesivamente, sin hallar nunca una causa sobre la cual sustentar su existencia. Un ejemplo:

Imagínate que te encuentras un libro y que ese libro es la copia de otro libro. Digamos que en la página final del libro dice: “Soy copia de otro libro”. Entonces ese libro no tiene existencia por sí mismo. Depende de la existencia de un libro precedente del cual es copia. Imagínate que tú encuentras ese segundo libro y el segundo libro dice lo mismo, soy contingente. Es decir, todo lo que está escrito aquí es copia de otro libro o proviene de otro libro. Entonces, para explicar la razón de ser de ese segundo libro, tendría que ir a un tercero. Sin embargo, ¿qué pasaría si todos los seres fueran contingentes? que el tercero también estaría en esa situación y estaría referido a un cuarto libro y este cuarto libro a un quinto libro y a un sexto libro y así hasta el infinito. Si hubieran en realidad infinitos libros, cada uno refiriéndose al otro, al otro, al otro, para que recién pueda existir un libro escrito, tendría que pasar un proceso infinito de transferencia de la escritura, lo cual es absurdo. Un infinito terminado es un absurdo intrínseco, es un infinito finito.

Algo infinito es algo interminable. Infinito es que no tiene fin. Entonces, si para que exista un ser contingente se requiere que dependa de otro y de otro y de otro y de otro infinitamente, para que exista este primero tendría que pasar un proceso infinito, tendría que terminar un proceso infinito de transmisión del ser para que recién exista el primero que consideramos. Pero ya vimos que un infinito no puede terminar. Decir que un infinito terminó es como decir un infinito finito. Es como decir un círculo cuadrado o un soltero casado. Es un absurdo.

Ahora, incluso si existiera la posibilidad de cadena infinita, eso no llega a explicar la escritura de los libros. ¿Por qué razón? Porque los libros no se escriben a sí mismos. En consecuencia el proceso no puede ser infinito. Pero si no es infinito, entonces tiene que haber en un momento un Ser que no dependa de otro para existir. Que los demás seres dependan de ese Ser. En última instancia vas a tener que llegar a ¿qué? a un autor, un autor que no dependa de un libro previo, sino que es el principio a partir del cual se escribieron los libros o se escribió el primer libro en virtud del cual se sacaron las otras copias.

“Pero si asumimos que todos los seres son contingentes tendremos que este primero dependerá de un segundo, que será contingente, de modo que dependerá de un tercero, también contingente, y así sucesivamente. Mas no se puede seguir así indefinidamente porque de ser ese el caso no podría existir ningún ser puesto que una cadena infinita de dependencia ontológica es absurda. Por consiguiente, es necesario postular la existencia de un Ser Subsistente, es decir, de un ser que no dependa de ningún otro para existir sino tenga plenamente en Sí mismo todo el fundamento del ser19.

Primero hablamos de seres contingentes (que dependen de otros para existir) y ahora estamos postulando la necesidad de un Ser Subsistente, es decir un Ser que no dependa de otro para existir, sino que existe únicamente y primariamente por sí mismo, que tiene en sí todo el fundamento de su Ser. Nosotros no tenemos todo el fundamento de nuestro ser, dependemos de que haya agua, aire, sol, el planeta Tierra, que existan nuestros padres.

Entonces, hay dos posibilidades: que los seres dependan de otros para existir, o que existan en virtud de sí mismos, por su propia naturaleza, sin necesidad de algún otro ser para existir. No hay una tercera posibilidad. O bien existes por ti mismo o bien dependiendo de otro.

4) Premisa cuatro: “este ser subsistente es Dios”

“Este Ser Subsistente que no depende de ningún otro para existir y que se constituye como el fundamento de la existencia de todos los demás seres es Dios” 20.

5) Conclusión: “Dios existe”:

Recapitulando, entonces, en la premisa uno hemos establecido que existen los seres contingentes. En la premisa dos que deben también realmente existir aquellos seres de los cuales dependerán los seres contingentes para existir. En la premisa tres hemos visto que no podemos retroceder infinitamente en puros seres contingentes, sino que habrá que llegar en algún momento un Ser subsistente que no dependa otro para existir. En el cuarto punto hemos establecido que este ser se identifica con Dios. Por lo tanto, cinco, luego Dios existe.

Dios es el único Ser necesario, por eso no puede no existir

Con lo anterior podemos ahora entender con mayor claridad lo siguiente:

la “palabra “crear” significa “llamar al ser del no-ser”, es decir, de la “nada”. Ser creado significa no poseer en sí mismo la fuente, la razón de la existencia, sino recibirla “de Otro”. (…) El que crea —el Creador— posee en cambio la existencia en sí y por sí mismo. (…) El ser pertenece a su substancia: su esencia es el ser. El es el Ser subsistente (…) Precisamente por esto no puede no existir, es el ser “necesario”. A diferencia de Dios, que es el “ser necesario”, los entes que reciben la existencia de El, es decir, las creaturas, pueden no existir: el ser no constituye su esencia; son entes “contingentes”” (S. Juan Pablo II, Audiencia general del 7 de agosto de 1985).

Estamos hablando de Dios como Ser necesario. Por ejemplo, cuando (…) pensamos: la persona más necesaria en un hogar ¿es aquel que depende de todos los demás?, ¿o aquel que es el más independiente y del cual los demás pueden confiar? Del segundo, ¿no? Decimos, la persona más necesaria es aquella que es más firme, que es más independiente y que los demás pueden apoyarse en él, en el sentido ontológico del ser. Entonces, cuando decimos que Dios es necesario, lo decimos en el sentido ontológico de que es el Ser pleno del cual pueden apoyarse los demás seres contingentes. (…) Él existe plenamente por sí mismo. Él es necesario en el sentido de que es necesitado por los demás seres, de que nosotros lo necesitamos. No es que Dios nos necesite a nosotros, nosotros lo necesitamos a Él” (Dante A. Urbina, 21).

Dios es El que Es, el Ser subsistente

Las anteriores consideraciones ayudan a entender mejor a Dios como el “Ser”, el fundamento de la existencia de todos los seres. “Permiten también vincular este “Ser” con la respuesta que recibió Moisés a la pregunta sobre el Nombre de Dios: “Yo soy el que soy”22.

“Contestó Moisés a Dios: «Si voy a los israelitas y les digo: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros”; cuando me pregunten: “¿Cuál es su nombre?”, ¿qué les responderé?» Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy»” (Ex 3,13-14).

¿Qué es Dios? el Ser subsistente. ¿Qué dijo Dios sobre sí mismo en Éxodo 3,14? “Yo soy el que soy”, o sea, el Ser del ser, por decirlo así” (Dante A. Urbina,23).

“A la luz de estas reflexiones adquieren plena transparencia también las palabras solemnes que oyó Santa Catalina de Siena: “Tú eres lo que no es, Yo soy El que Es” (S. Catharinae Legenda maior, I, 10). Esta es la Esencia de Dios, el Nombre de Dios, leído en profundidad en la fe inspirada por su auto-revelación, confirmado a la luz de la verdad radical contenida en el concepto de creación24.

Dios es El que Es, como está escrito en el libro del Apocalipsis:

Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso»” (Ap 1,8 CEE).

“Cuando Dios se presentó a Moisés en la zarza ardiente, éste le preguntó su nombre y Dios dijo: YO SOY. El verbo ser, en magnitud total. Dios es el que es, el viviente por siempre y para siempre. El no creado, sino fuente de vida para todos los demás. No hace falta conocer tanto de filosofía para darse cuenta que aún los científicos modernos pueden determinar una fórmula en la que quedan ciegos. El momento cero antes de todo y cuando no había nada. Y de esa “nada” comienza la creación. Este mismo ser, el que no se puede medir, no se puede pesar, ni comparar con nada de nuestros criterios, es el YO SOY25.

“Al revelar su nombre misterioso de YHWH, “Yo soy el que es” o “Yo soy el que soy” o también “Yo soy el que Yo soy”, Dios dice quién es y con qué nombre se le debe llamar. Este Nombre Divino es misterioso como Dios es Misterio. Es a la vez un Nombre revelado y como el rechazo de un nombre propio, y por esto mismo expresa mejor a Dios como lo que Él es, infinitamente por encima de todo lo que podemos comprender o decir: es el “Dios escondido” (Is 45,15), su Nombre es inefable (cf. Jc 13,18), y es el Dios que se acerca a los hombres” (CEC, n. 206).

En efecto, es el Dios que se acerca a los hombres: el “Yo Soy” que revelo a Moises desde la zarza ardiente (cf. Ex 3,14), es el mismo Dios que se hizo hombre para salvar al hombre en Jesús (la Segunda Persona de la Santísima Trinidad encarnada). De hecho, Jesús se aplica a Sí mismo en repetidas ocasiones el Nombre de Dios revelado a Moisés “Yo soy” (Jn 8,24.28.58; 13,19; 6,35; 8,12; 10,9; 10,11; 11,25; 14,6; 15,5; 18,5; Ap 1,8.17; entre otros).

Nota: Te recomendamos leer nuestro artículo: ¿Es Jesús Dios? Sí, lo dice la Biblia, en el subtítulo «Jesús se aplica a Sí mismo el Nombre de Dios “Yo soy”».

Jesús dice de Sí mismo en el evangelio de San Juan:

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14,6).

“Condensa por lo tanto en su persona y en su misión toda la dinámica liberadora de Dios y también, en algún sentido, toda la moral concebida teológicamente como don de Dios, es decir camino para acceder a la vida eterna, a la intimidad total con él” 26.

Jesús al aplicarse a Sí mismo el Nombre de Dios “Yo soy” declaraba así tanto su divinidad como su unidad con el Padre, “porque él y el Padre son uno (cf. Jn 17, 22). En su divinidad es uno con el Padre; en su humanidad es uno con nosotros” 27. Por eso nuestro “Dios y Salvador Jesucristo” (2 Pe 1,1; cf. Ti 2,13), el que nos ama y murió por nuestros pecados (cf. Ap 1,5), nos dirige a los hombres de hoy en su Evangelio eterno las siguientes palabras:

Crean en Dios y crean también en mí” (Jn 14,1 BPD).

Dios está “más allá del tiempo y del espacio, y sin embargo está realmente presente en medio de la comunidad, nos habla en las Sagradas Escrituras, y parte para nosotros el Pan de vida eterna” 28.

Jesús prometió: “Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28,20 BPD). Esta promesa se cumple en la Iglesia que Él mismo fundó en Pedro (cf. Mt 16,18), la Iglesia Católica, que es su Cuerpo Místico, y se cumple de forma eminente en el sacramento de la Sagrada Eucaristía, donde Jesús se hace verdaderamente presente entre nosotros bajo las apariencias del pan y del vino, para alimentar nuestras almas y fortalecer nuestra fe.

Conclusión

Nadie creó a Dios, Él es eterno (está más allá del tiempo y del espacio) y con su Omnipotencia ha creado libremente de la nada a todo lo que existe fuera de Él. Solo Él es Creador, y el universo y todo lo que existe, visible o invisible, dependen de Él, el Ser subsistente que le da el ser.

“Dios es el Ser subsistente, un Ser que existe por sí mismo sin necesidad de otro para existir. Entonces, la pregunta, ¿quién creó a Dios? o ¿quién configuró a Dios? se traduciría a ¿quién creó al Ser que no depende de otro para existir?, o ¿quién configuró al Ser que no depende de otro para existir? Por lo tanto, la pregunta sería, ¿de quién depende el Ser que no depende de otro para existir? Respuesta: de nadie. Listo. Entonces, no es que no haya respuesta, es que la hay” 29.

Por eso los católicos:

Firmemente creemos y simplemente confesamos, que uno solo es el verdadero Dios, eterno, inmenso e inconmutable, incomprensible, omnipotente e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas ciertamente, pero una sola esencia, sustancia o naturaleza absolutamente. simple. El Padre no viene de nadie, el Hijo del Padre solo, y el Espíritu Santo a la vez de uno y de otro, sin comienzo, siempre y sin fin. El Padre que engendra, el Hijo que nace y el Espíritu Santo que procede: consustanciales, coiguales, coomnipotentes y coeternos; un solo principio de todas las cosas; Creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, espirituales y corporales; que por su omnipotente virtud a la vez desde el principio del tiempo creó de la nada a una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana, y después la humana, como común, compuesta de espíritu y de cuerpo” (IV Concilio de Letrán, Dezinger n. 428).

Sobre este artículo:
Autor (con la gracia de Dios): Fernando H. Lee
Artículo original publicado en: © fortalezaenlafe.com
No. de edición: 1

Notas:
Citas bíblicas tomadas de la Biblia de Jerusalén 1967, a menos que se indique otra traducción en la misma cita bíblica.


  1. P. Jorge Loring, Compendio para Salvarte, Origen del cosmos, n. 2,2 ↩︎

  2. S. Juan Pablo II, Audiencia general del 19 de noviembre de 1997. ↩︎

  3. CEC, n. 290 ↩︎

  4. CEC, n. 290 ↩︎

  5. CEC, n. 290 ↩︎

  6. La inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura - Pontificia Commisión Bíblica, n. 67 ↩︎

  7. José Carlos González-Hurtado, Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios, cap. 4, “Y hubo un principio”, [22. R. Gott et al., ¿Se expandirá el Universo para siempre?», Scientific American, 1976, pág. 65]. ↩︎

  8. Dante A. Urbina, Mi argumento favorito para la existencia de Dios (vs. Russell, Kant, Oppy, Hawking y Schopenhauer), min. 01:11:08 ↩︎

  9. José Carlos González Hurtado, Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios, cap. 2, “Aplicando la Lógica”. ↩︎

  10. Dante A. Urbina, Mi argumento favorito para la existencia de Dios (vs. Russell, Kant, Oppy, Hawking y Schopenhauer), min. 01:12:12 ↩︎

  11. José Carlos González Hurtado, Nuevas evidencias científicas de la existencia de Dios, cap. 2, “Aplicando la Lógica ↩︎

  12. S. Juan Pablo II, Audiencia general del 7 de agosto de 1985 ↩︎

  13. Biblia EUNSA, comentario sobre Gen 1,1 ↩︎

  14. P. A. Hillaire, la religión demostrada, p. 23 ↩︎

  15. S. Juan Pablo II, Audiencia general del 19 de noviembre de 1997 ↩︎

  16. Para el desarrollo del argumento de la contingencia presentado en este artículo tomó como base las exposiciones del apologista católico Dante A. Urbina sobre el mismo. Estas pueden encontrarse en YouTube: “Mi argumento favorito para la existencia de Dios (vs. Russell, Kant, Oppy, Hawking y Schopenhauer)” y “DEBATE: Dios, ¿existe o no existe? Parte 1 (Dante A. Urbina vs. Luis Arbaiza)”. ↩︎

  17. P. Jorge Loring, Compendio para Salvarte, Origen del cosmos, n. 2,2 ↩︎

  18. Dante A. Urbina, ¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer, Cap. 3: Tercera vía: el argumento de la contingencia. ↩︎

  19. Dante A. Urbina, ¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer, Cap. 3: Tercera vía: el argumento de la contingencia. ↩︎

  20. Dante A. Urbina, ¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer, Cap. 3: Tercera vía: el argumento de la contingencia. ↩︎

  21. Dante A. Urbina, Mi argumento favorito para la existencia de Dios (vs. Russell, Kant, Oppy, Hawking y Schopenhauer), min. 45:43 ↩︎

  22. S. Juan Pablo II, Audiencia general del 7 de agosto de 1985 ↩︎

  23. Dante A. Urbina, Mi argumento favorito para la existencia de Dios (vs. Russell, Kant, Oppy, Hawking y Schopenhauer), min. 01:01:03 ↩︎

  24. S. Juan Pablo II, Audiencia general del 7 de agosto de 1985 ↩︎

  25. Hijas de la Iglesia, V Domingo de Pascua, Sáb, 06 May 23 Comentario a la Palabra - Año A | .figliedellachiesa.org ↩︎

  26. Pontificia Comisión Bíblica, Biblia y moral - Raíces bíblicas del comportamiento cristiano, n. 0.3.2 ↩︎

  27. S. Juan Pablo II, Viaje Apostólico a Jamaica, México y Denver: Vigilia de oración con los jóvenes (Denver, 14 de agosto de 1993). ↩︎

  28. Papa Benedicto XVI, Domingo de la Divina Misericordia, 15 de abril de 2012. ↩︎

  29. Dante A. Urbina, Mi argumento favorito para la existencia de Dios (vs. Russell, Kant, Oppy, Hawking y Schopenhauer), min. 01:21:14 ↩︎